¿Cuántos rayos de sol caben en una botella? ¿Cuántos espíritus pueden bailar en la punta de una aguja? ¿Qué refleja un espejo frente a otro?... Más granos de arena que un desierto, más gotas de agua que un océano, más grande y profundo que lo que podemos imaginar... por esos caminos del infinito se pasea la música de Bach. Allá donde las medidas son inútiles y al tiempo no le es permitido regular las horas de la vida, en esos lugares incomprensibles suena la música infinita de Bach.
Escuchando la música de Bach se pierden los límites y se alcanza el núcleo de la eternidad. No hay explicación posible, pero lo cierto es que “el músico poeta” (así se le ha llamado), tocó con su mano las esencias del tiempo y las traspasó a la música. Da la sensación de que su música ha existido siempre, que surge de las profundidades y que nunca se va a acabar. La música de Bach no es de Bach, es parte de nosotros, en ella encontramos la belleza oculta del infinito.
Música: Johann Sebastian Bach
Texto: Fernando Palacios
Director: Joachim Harder
Soprano: Arantza Irañeta
Narradores: Fernando Palacios - Ana Hernández
Orquesta Sinfónica de Navarra
Coral de Cámara de Pamplona